Víctor Mardaras,
Profesor de Procesos Artísticos
Dibujo en perspectiva: aprender mirando
a través
El grupo de 1° y 2° de secundaria llevó a cabo un proceso artístico centrado en el dibujo en perspectiva, convirtiendo el aula en un espacio de exploración, creatividad y trabajo colaborativo. Un aprendizaje activo, participativo y motivador.
Descubriendo la perspectiva lineal
El proyecto comenzó con la comprensión de los fundamentos de la perspectiva lineal: el horizonte, los puntos de fuga y las líneas convergentes. A través de ejercicios prácticos, el alumnado aprendió a representar espacios tridimensionales en una superficie bidimensional, desarrollando habilidades de observación, precisión y pensamiento espacial.
Cada estudiante experimentó el desafío de construir calles, dibujar su propia habitación o inventar paisajes urbanos aplicando uno y dos puntos de fuga. Este proceso fortaleció no solo la técnica, sino también la confianza en sus propias capacidades artísticas.
Aprender en colaboración
Uno de los aspectos más positivos fue el trabajo en grupo. Al realizar composiciones colectivas, el alumnado compartió ideas, resolvió dudas conjuntamente y asumió responsabilidades específicas dentro del equipo.
La carpeta de proceso: evidencias del crecimiento
Cada estudiante elaboró una carpeta de dibujos, recopilando bocetos, ejercicios técnicos y trabajos finales. Este registro permitió visualizar la evolución personal a lo largo del proyecto, evidenciando avances en el dominio de la perspectiva, la limpieza del trazo y la complejidad de las composiciones.
La carpeta no solo funcionó como herramienta de evaluación, sino también como un espacio de reflexión sobre el propio aprendizaje.
Presentación y exposición final
El proceso culminó con una exposición final, donde el grupo compartió sus producciones con la comunidad educativa, así como una presentación describiendo el proceso artístico y el origen e historia de la perspectiva en el arte. Este momento fue especialmente significativo: permitió valorar el esfuerzo realizado y celebrar el trabajo colectivo.
En definitiva, este proceso artístico–pedagógico demostró que el aprendizaje del dibujo en perspectiva puede convertirse en una experiencia integral, donde técnica y creatividad se combinan. Además de aprender a dibujar en perspectiva, el grupo aprendió a mirar, construir y crear juntos.