HACIENDO CREMA DE CALÉNDULA

Las caléndulas que recogieron las niñas y los niños este comienzo de primavera en el bosque han sido muy bien aprovechadas. Además del aceite, este mes elaboraron una crema de caléndula con cera de abeja.

Para prepararla, cogieron cuatro proporciones de aceite de caléndula por una porción de cera de abeja virgen. Se calentaron por separado al baño maría hasta conseguir que la cera se licuase. Después se vertió el aceite con cuidado al recipiente de la cera. Por último, se rellenaron los pequeños recipientes para la crema con la mezcla.

Esta crema tiene las mismas propiedades que el aceite de caléndula, pero, al estar elaborada con cera de abeja, no sólo tiene un gran poder hidratante sino que además, contiene propóleos, un antibiótico natural que sintetizan las abejas a partir de cera y resina de coníferas.

Se aprovechó para contar a las niñas y los niños más cosas sobre las abejas: cómo segregan la cera con unas glándulas que tienen en el abdomen, cómo polinizan las flores, qué es la miel, la diferencia entre un panal de avispa y uno de abeja, quiénes son los zánganos, las obreras y la reina en una colmena… Y así se acercaron más a estos insectos que hoy en día están amenazados y que son esenciales para la supervivencia de todo el ecosistema.

2021-05-28T08:38:19+00:00 mayo 28th, 2021|

PAU ROIG: EL PROYECTO BOSQUE

Cuando descubrí el libro de Fukuoka Sembrando en el desierto entendí que tenía que desaprender todo lo que hasta la fecha sabía sobre la tierra y su manejo. Vengo de una familia de payeses y me inicié en la agricultura tradicional, luego trabajé de jardinero en chalets de grandes pretensiones donde lo más importante era tener flores y césped verde en verano aunque estuviéramos a 40 grados e hiciera dos meses que no llovía.

La vida que hay en el subsuelo y cómo ésta se manifiesta en la superficie es lo que ahora ocupa mi interés. El hombre tiende a simplificar las cosas. Cuando vemos un bosque sólo vemos los árboles, pero un bosque es mucho más que eso. Bajo la capa de tierra existe todo un mundo: virus, bacterias, hongos… Un mundo que mantiene una relación simbiótica con el bosque y gracias al cual éste sobrevive.

Los hongos que habitan bajo la superficie de la tierra comunican todos los árboles entre sí, permitiendo que las raíces accedan a agua y nutrientes, aun en época de sequía, como en una especie de red invisible a nuestros ojos pero vital para la subsistencia del bosque.

La agricultura tradicional ataca todo este ecosistema invisible a los ojos. El terreno donde Sa Llavor ha proyectado el Bosque es poco más que un terreno yermo, sobre pastado por las ovejas y en el que los arados han destruido toda esta riqueza microbiológica. Me interesó formar parte de este proyecto para poder aplicar todos los años de lectura y formación en la agricultura regenerativa e intentar que la vida volviera a este pedazo de tierra casi desértica.

El campo hoy en día es una industria, las plantas sobreviven porque se las alimenta artificialmente con abonos y fertilizantes. Fukuoka tuvo varios aprendices a su cargo. Él los alimentaba con un cuenco de arroz y les decía que salieran a buscar las hierbas para completar el plato. En realidad todo está ahí afuera, lo que tenemos que hacer es entrenar nuestra vista y cambiar la perspectiva con la que interpretamos la naturaleza.

2021-05-28T08:27:13+00:00 mayo 28th, 2021|

JOANA CASTELL: EL PROYECTO BOSQUE

Recuerdo que cuando estaba en Barcelona en la universidad, al regresar a casa por las vacaciones de verano, año tras año, mi padre me hacía siempre la misma pregunta: ¿pero tú qué estudias? Lo tenía muy despistado al pobre: empecé Filología pero me di cuenta de que lo que me interesaba era el marco histórico de los libros así que me pasé a Historia, pero ahí descubrí que lo más importante para mí era entender la organización social y cultural de cada época por lo que acabé Antropología. Cuando me tocaba trabajar tuve una crisis, lógico, entonces me acordé que de pequeña quería dirigir películas así que me escapé dos años a Cuba a estudiar cine (aún no entiendo cómo convencí a mi padre de ello) y luego, al regresar, todavía quise meterme en un máster de documental. Por aquel entonces en mi casa ya habían tirado la toalla, yo ya trabajaba escribiendo guiones en IB3 tv así que dejaron de preguntar porque con lo poco que ganaba ya me mantenía sola. La mayor parte de lo que he trabajado ha sido en el Teatro donde he pasado por muchos roles: he producido, he sido ayudante de dirección, he escrito, he dirigido, he actuado, ¡he llegado a hacer hasta un vestuario sin saber realmente coser!… Para un trabajo en equipo como el del teatro resulta muy útil haber “vivido” el trabajo de tus compañero/as.

Cuando Gloria me pidió que escribiera una reseña sobre mí para la newsletter me entró un ataque de pudor: “habla sobre lo que te motiva”, me dijo. Así es que pensando en todo lo hecho me di cuenta del por qué de tanto periplo, lo que me motiva es aprender. Por ejemplo, siempre me ha costado dar mi opinión en público así que decidí participar en debates en la radio y para mis eternos problemas de equilibrio, estoy aprendiendo a controlarlos a través de la danza. A veces me río sola cuando me encuentro bailando rodeada de mujeres de veinteañeras y pienso: ¿qué hago aquí a mis cuarenta y ocho, dando vueltas y tropezando con mis propios pies? Pero luego miro a una de mis maestras, que con sesenta años se mueve de una manera increíblemente fluida y confiada, y entonces todo cobra sentido. Me atrae todo lo que me cuesta y todo lo que no sé hacer, paradójicamente ese límite me da mucha libertad y amplitud mental.

Este curso he empezado a colaborar junto con Pau en el Proyecto Bosque y estoy disfrutando acompañando a los niños/as de la escuela en la transformación de este espacio bastante yermo en un futuro bosque. Para ello va a hacer falta tiempo, dedicación, paciencia y fe, pero es un camino que va a estar repleto de aprendizaje en compañía, así que no imagino un mejor plan.

Después de esto, lo próximo que tengo pensado hacer es matricularme en primaria en Sa Llavor, porque para infantil, ya me veo un poco mayorcita.

2021-05-27T13:51:24+00:00 mayo 27th, 2021|

DEL INDIVIDUALISMO A LA COLECTIVIDAD

El espacio del bosque es también un tiempo donde aprender a compartir. Desde principios de curso, las niñas y los niños empezaron a construir cabañas en el bosque y, con la primavera, han empezado a hacer pequeños huertos de manera espontánea sembrando semillas que llevaban de casa: ajo, semillas de manzana, cebollas, …. Aprovechando estas ganas de cultivar, durante el Proyecto Bosque se ha ideado un espacio de huerto y jardín compartido donde todos puedan hacer crecer desde semillas llevadas de casa a pequeñas plantas. La idea es que pasen de este concepto más privado a lo comunitario y compartido. Así, durante la última jornada, se sembró borraja, Caléndula Oficialis y semillas de calabaza. La idea no es tener un huerto de donde sacar verduras comestibles sino un lugar donde aprender a cuidar de las plantas que servirán más tarde como materia orgánica para enriquecer la tierra, donde puedan trabajar de manera cooperativa y generar un hábito entre ellos para aprender a gestionar el uso comunitario del espacio.

2021-04-27T11:33:24+00:00 abril 27th, 2021|

VOLUNTARIADO

El sábado 24 de abril vivimos una jornada de voluntariado dentro del Proyecto Bosque. Gracias a las familias que vinieron y a su labor, podremos disfrutar de sombra en el bosque. Se instaló por un lado una vela blanca, donación de una familia de la escuela, y por otro una tela de malla de color verde que se cosió con agujas de llata. También se aprovechó para comenzar con la reparación del muro de piedra. Fue una mañana distendida donde los niños y las niñas aprovecharon para disfrutar de este espacio en la naturaleza y las familias compartieron sus ideas y aportaciones. Esperamos que con el buen tiempo las jornadas se puedan ir repitiendo y que la participación se vaya haciendo más numerosa.

2021-04-27T11:21:07+00:00 abril 27th, 2021|

MACERANDO ACEITE DE CALÉNDULA SILVESTRE

Dentro del área de las ciencias naturales, los alumnos de Segundo y Tercer Ciclo de la escuela han participado en una actividad del Proyecto Bosque donde han tenido que hacer de auténticos alquimistas de la naturaleza. Primero han recolectado las flores amarillas de Calendula arvensis, Caléndula silvestre, que han empezado a florecer tapizando el bosque. Las han puesto todas en sus tarros de cristal y, a continuación, han vertido el aceite ecológico que habían traído de casa – aceite de oliva, aceite de sésamo, aceite de jojoba, aceite de avellanas, … -. A continuación han sacudido el tarro arriba y abajo macerando bien la mezcla.
Una vez en casa, las niñas y los niños deberán dejar el bote en el alféizar de la ventana, lejos del sol directo, y cada día darle una vuelta, dejándolo alternativamente con la tapa hacia arriba o con la tapa hacia abajo, para que todas las flores se impregnen de aceite. Al cabo de cuarenta días ya podrán colar su contenido, tirar las flores y guardar el aceite en un lugar protegido de la luz.
El aceite de Caléndula, nos ha contado Pau, tiene muchas propiedades beneficiosas para la piel, ayuda a curar quemaduras, heridas, es cicatrizante, hidratante, calmante y suavizante.

2021-03-26T09:06:11+00:00 marzo 22nd, 2021|