BIBLIOTECA: CONEXIÓN CON LA VIDA

Os presentamos una selección de los textos que inspiran el equipo de Sa Llavor y comparten en las reuniones semanales como parte de su camino pedagógico.

Fragmento extraído del libro “Un nuevo mundo ahora” de Eckhart Tolle.
La belleza de una flor pudo arrojar un breve destello de luz sobre la parte esencial más profunda del ser humano, su verdadera naturaleza. El momento en que se reconoció por primera vez la belleza fue uno de los más significativos de la evolución de la conciencia humana. Los sentimientos de alegría y amor están íntimamente ligados con ese reconocimiento. Sin que nos diéramos cuenta, las flores se convertirían en una forma de expresión muy elevada y sagrada que moraría dentro de nosotros pero que no tendría forma. Las flores, con su vida más efímera, etérea y delicada que la de las plantas de las cuales nacieron, se convertirían en especie de mensajeras de otro plano, un puente entre el mundo de las formas físicas y de lo informe. Su aroma no solamente era delicado y agradable para los sentidos, sino que traía una fragancia desde el plano del espíritu. Si utilizamos la palabra «iluminación» en un sentido más amplio del aceptado convencionalmente, podríamos pensar que las flores constituyen la iluminación de las plantas. Cualquiera de las formas de vida de los distintos reinos (mineral, vegetal, animal o humano) pasa por la «iluminación». Sin embargo, es algo que sucede muy rara vez puesto que es más que un paso en la evolución: también implica una discontinuidad de su desarrollo, un salto hacia un nivel completamente diferente del Ser, acompañado, en lo que es más importante, de una disminución de la materialidad. ¿Qué podría ser más denso e impenetrable que una roca, la más densa de todas las formas? No obstante, algunas rocas sufren cambios en su estructura molecular, convirtiéndose en cristales para dar paso a la luz. Algunos carbones se convierten en diamantes bajo condiciones inconcebibles de calor y de presión, mientras que algunos minerales pesados se convierten en piedras preciosas. La mayoría de los reptiles rastreros, los más íntimamente unidos a la tierra, han permanecido iguales durante millones de años. Sin embargo, algunos otros desarrollaron plumas y alas para convertirse en aves, desafiando la fuerza de la gravedad que los había mantenido sujetos al suelo durante tanto tiempo. No aprendieron a reptar o a andar mejor, sino que trascendieron totalmente esos dos pasos. Desde tiempos inmemoriales, las flores, los cristales, las piedras preciosas y las aves han tenido un significado especial para el espíritu humano. Al igual que todas las formas de vida, son, lógicamente, manifestaciones temporales de la Vida y la Conciencia.

2020-01-13T12:49:53+00:00 enero 13th, 2020|

BILIOTECA: LA LIBERTAD III

Os presentamos una selección de los textos que inspiran el equipo de Sa Llavor y comparten en las reuniones semanales como parte de su camino pedagógico.

JOSEPH BEUYS, “Cada hombre un artista”. Conversaciones en Documenta V (1972). Recopilado por Clara Bodenmann-Ritter.
A lo largo de más de cien días, Joseph Beuys habló y discutió sobre la “plástica social”, un concepto ampliado de arte que nos llevaría a un nuevo modelo de sociedad y del mundo, en cuyo centro se encuentra el ser humano creativo, el arte y la creatividad como únicas fuerzas revolucionarias.

Pregunta: Entonces, esto que hace usted ¿es una acción política directa?
Respuesta Joseph Beuys: No, para mí es una acción artística. Porque ese concepto artístico está pensado para hacer que la autodeterminación que exige la democracia se vea ya como la posibilidad. Hay mucha gente que dice “si, bien, pero el ser humano no puede determinarse a si mismo, no tiene libertad interna”.
Así que lo que queremos discutir es una ciencia de la libertad. Queremos partir cada vez más de la autodeterminación, de la libertad humana como punto de partida creativo, o sea artístico. Así que es una cuestión cultural antes que nada. Y además, una cuestión de educación y crianza en general, ¿no?. De modo que no partimos de los medios de producción, sino de la libertad del ser humano como criatura creativa que se autodetermina, y ahí encontramos el medio de producción primaria que actúa en la historia y crea el futuro. En esa medida, es un complemento del marxismo, un complemento necesario.
P: Es el principio del humanismo.
JB: Si, yo diría de un humanismo libertario. Y al decir eso, ese concepto de libertad se refiere naturalmente al individuo libre. Y en ese caso no se necesita emplear para nada la palabra humanismo, Porque esa es en el fondo la cuestión humana: el ser humano que se determina a si mismo como individuo libre, y da forma a la siguiente fase de la historia.
P: Si, yo diría..
JB: Precisamente creatividad al autodeterminarse; y eso quiere decir que yo tengo que asumir una responsabilidad ahora. Tengo que participar, cooperar. Ya no puedo vivir egoístamente sólo para mi mismo.
P: Pero hay mucha gente que no quiere eso.
JB: Claro. Pero por otro lado es importante hacer que los humanos prueben como es debido a qué sabe, como si dijéramos, que le cojan de verdad el gustillo a vivirse como seres humanos cuando no piensan egoístamente, sino que viven, ¿porqué no decirlo?, cristianamente, o sea, nada por mí, todo por los demás. Y que eso es mucho más excitante que tomar drogas, ¿no?. Que prueben las vivencias que proporciona vivir así.

2019-12-13T11:56:36+00:00 diciembre 13th, 2019|

BIBLIOTECA: LA LIBERTAD II

Os presentamos una selección de los textos que inspiran el equipo de Sa Llavor y comparten a las reuniones semanales como parte de su camino pedagógico.

Cuento extraído del libro “La brújula espiritual” de Satish Kumar.
Había un pescador tumbado en la playa, dormitando al sol. Ya había concluido la pesca del día y, tras almorzar, llegó la hora de echarse a descansar.
Un comerciante le vio tumbado lánguidamente y le preguntó: “¿Cómo es que hoy no trabajas?”.
“Ya he concluido mi trabajo. Esta mañana salí con mi pequeño barco, pesqué algunos peces, vendí algunos y cociné otros y me los comí; ahora es momento de descansar, la hora de la siesta”, repuso el pescador.
“Pero aún podrías pescar algunos peces más, ¿no?, preguntó el comerciante.
“¿Y por qué iba a hacerlo?”, preguntó el pescador sorprendido.
“Así ganarías más dinero y podrías comprar un barco mayor con motor, que pudiera cargar redes más grandes y capturar más peces”, contestó el comerciante.
“¿Para qué?”, preguntó el pescador.
“Bueno, así podrías tener una flota de barcos, crear una empresa, y cuando tenga éxito, venderla y ganar muchísimo dinero”, dijo el comerciante.
“Y entonces, ¿qué?”, preguntó el pescador, sin entender nada.
“Entonces podrías jubilarte y estar todo el día tumbado en la playa, sin preocupaciones”, insistió el comerciante.
“¡Pero si es precisamente lo que estoy haciendo ahora! El futuro no me preocupa. Soy feliz, muy feliz, lo que tengo me satisface. Me siento afortunado con el mar, con la luz del sol y con mucho tiempo para disfrutar de la vida. ¿Por qué tendría que esforzarme tanto?”
El comerciante, que al principio no supo qué decir, pronto se alejó sonriente.

Fragmento del libro “Verdolatría. La naturaleza nos enseña a ser humanos” de Santiago Beruete.
“Aún debemos aprender el arte de vivir en un mundo sobresaturado de información. Y también debemos aprender el aún más difícil arte de preparar a las próximas generaciones para vivir en semejante mundo”. Zygmunt Bauman.

La pedagogía es una rama de la jardinería, por lo mismo que educar es otra acepción de la palabra cultivar. Todos somos plantas y jardineros. Nos cultivamos los unos a los otros. El verdadero significado de enseñar es “sembrar los espíritus”, como afirma Platón por boca de Sócrates en el diálogo Fedro. Las palabras del maestro son semillas, pero solo germinarán si caen en un suelo fértil. Esto mismo plantea la crucial cuestión de cómo preparar el terreno. La jardinería y la educación son profesiones humildes. Los que siembran la tierra y los que cultivan el espíritu tienen algo en común: el sudor de su frente no dará frutos hasta pasado un tiempo. Enseñar se parece a plantar: nunca estás seguro de si fructificará el esfuerzo, si brotará la simiente que esparces, pero esa emoción pone en juego lo mejor del ser humano: esperanza, confianza, paciencia, perseverancia, tenacidad y, por supuesto, humildad. Nada que merezca la pena se consigue en la vida sin esas cualidades.
Ni que decir tiene que la mejor manera, por no decir la única, de defender unos ideales es practicarlos. Nadie puede ayudar a otro a ser autónomo, a pensar por sí mismo o a mostrar empatía si carece de esas cualidades. Nadie puede enseñar a leer, pensar o escribir creativamente si él mismo no lo hace en su vida privada, por propia iniciativa, por puro y simple placer. Y tener más edad, títulos o rango no facilita la tarea docente cuando se carece de credibilidad. Ser fiable es el principal mérito de un educador. De ahí nace la autoridad moral y el magnetismo personal, de la coherencia entre hechos y palabras, entre lo que se predica y lo que se hace. Sin honestidad un enseñante carece de legitimidad. Un alumno está más dispuesto a disculpar las equivocaciones, las salidas de tono e, incluso, el sarcasmo que la falta de autenticidad. En pocas etapas de la vida se es más susceptible a la hipocresía que en los años escolares. Si bien se piensa, parece lógico que alguien implicado en cuerpo y alma en forjarse una identidad no tolere a los farsantes y sienta un hondo rechazo por quien se traiciona a sí mismo, no es fiel a sus ideas y se muestra incoherente. Tal vez sea esta la principal dificultad a la que se enfrentan los llamados a ejercer esta profesión endemoniadamente hermosa. Si bien pocas personas lo creen hoy, el oficio de educar ha contado siempre con fervientes y entusiastas seguidores.

2019-11-11T09:36:33+00:00 noviembre 11th, 2019|

BIBLIOTECA: LA LIBERTAD

Os presentamos una selección de los textos que inspiran el equipo de Sa Llavor y comparten a las reuniones semanales como parte de su camino pedagógico.

“Dos almas residen ¡ay! en mi pecho,
la una quiere separarse de la otra;
la una, mediante órganos tenaces,
se aferra al mundo en un rudo deleite amoroso;
la otra se eleva con vigor de las tinieblas
hacia los campos de excelsos antepasados”

(Fausto I, 1112-1117) Goethe

 

«What is education?», J.Krishnamurti, del libro «What are you doing with your life?»
El tipo correcto de educación se refiere a la libertad individual, que es la única que puede aportar una verdadera cooperación con el todo, con todos.
Pero esta libertad no se logra a través de la búsqueda de nuestro propio engrandecimiento y éxito. La libertad viene con el autoconocimiento, cuando la mente va más allá de los obstáculos que se ha creado a sí misma al anhelar su propia seguridad. Es la función de la educación ayudar a cada individuo a descubrir todos estos obstáculos psicológicos, y no simplemente imponerle nuevos patrones de conducta, nuevos modos de pensamiento. Tales imposiciones nunca despertarán la inteligencia, la comprensión creativa, sino que solo condicionarán aún más al individuo. Seguramente, esto es lo que está sucediendo en el mundo, y por eso nuestros problemas continúan y se multiplican.
Es solo cuando comenzamos a comprender el profundo significado de la vida humana que puede haber una verdadera educación; pero para comprender, la mente debe liberarse inteligentemente del deseo de recompensa que genera miedo y conformidad. Si consideramos a los niños como propiedad personal, si para nosotros son la continuación de nuestra mezquindad y la realización de nuestras ambiciones, entonces construiremos un entorno, una estructura social en la que no hay amor, sino solo la búsqueda de ventajas egocéntricas.

 

«No tienes que entender la vida». Rainer Maria Rilke.
Du musst das Leben nicht verstehen,
dann wird es werden wie ein Fest.
Und lass dir jeden Tag geschehen
so wie ein Kind im Weitergehen von jedem Wehen
sich viele Blüten schenken lässt.

Sie aufzusammeln und zu sparen,
das kommt dem Kind nicht in den Sinn.
Es löst sie leise aus den Haaren,
drin sie so gern gefangen waren,
und hält den lieben jungen Jahren
nach neuen seine Hände hin.

 

Principios de «Alianza para la Niñez». Joan Almon.
La niñez es un tiempo para aprender acerca de las cosas esenciales; acerca del mundo celestial y el terrenal; acerca del Bien, la Belleza y la Verdad.
La niñez es un tiempo para ser amado y para amar; para expresar miedo y para aprender a confiar; para estar serio y para estar calmado; y para celebrar con risas y alegría.
Los niños tienen el derecho de soñar y de crecer a su propio ritmo; tienen derecho a cometer errores y el derecho de ser perdonados.
Los niños tienen el derecho de que se les evite la violencia y el hambre; de tener un hogar y protección; y el apoyo para crecer de forma saludable, con buenos hábitos y nutrición segura.
Los niños necesitan gente a quien respetar, adultos cuyo ejemplo y amable autoridad puedan seguir. Necesitan un abanico de experiencias, ternura y bondad, valentia y coraje, hasta picardía y mal comportamiento.
Los niños necesitan una relación amorosa con la tierra, con los animales y con la naturaleza, con las familias y con la comunidad.
Los niños necesitan momentos para la devoción y espacio para la curiosidad, límites que los protejan y libertad para crear. Y tiempo para descansar, jugar, trabajar.
Los niños necesitan que se los introduzca a un mundo de principios, y que se les dé la libertad para descubrir los suyos propios.
El espíritu de la niñez pide protección y alimento.
Es una parte esencial de cada ser humano.

 

2019-10-14T09:10:56+00:00 octubre 8th, 2019|