CAMINS EN EL MAR

La classe dels grans està actualment realitzant un període de geografia i història centrat en les navegacions marítimes que dugueren als països i regnes europeus més enllà del món conegut fins aleshores. Tots aquestes noves rutes es varen obrir a través de la mar, sigui cap al continent Americà, o bé cap a sud, explorant la costa africana, tant Atlàntica com Índica.

Amb aquest motiu el passat 18 de gener vàrem realitzar una sortida a Palma per tal de visitar la secció de cartografia marítima medieval del museu de la Fundació Bartomeu March. En aquest museu es conserven un conjunt de 15 atles i cartes de navegació (o portolans) realitzats per l’escola cartogràfica que es va desenvolupar a Mallorca entre els segles XIV i XVI. Alguns cartògrafs mallorquins varen ser autors dels mapes més complets que es coneixien fins aquell moment, com la família jueva dels Cresques, autors de l’Atles Català de 1375. També visitarem l’Hort del Rei, baix el Palau de l’Almudaina, on s’ubicava el primer Port de la ciutat, que estava a la desembocadura del torrent de Sa Riera que en aquell temps baixava cap a la mar per l’actual passeig del Born. Seguidament visitarem l’edifici de la llotja i el Consolat de Mar, dues institucions medievals estretament lligades al passat comercial i marítim de Mallorca.

2019-01-20T14:00:19+00:00 enero 17th, 2019|

EL INVIERNO

“Llueve, Platero. Llueve. Y las últimas flores que el otoño dejó obstinadamente prendidas a sus ramas exangües, se cargan de diamantes. En cada diamante, un cielo, un palacio de cristal, un Dios. Mira esta rosa; tiene dentro otra rosa de agua, y al sacudirla, ¿ves?, se le cae la nueva flor brillante, como su alma.

El agua debe ser tan alegre como el sol. Mira, si no, cuál corren felices los niños, bajo ella, recios y colorados, al aire las piernas. Ve cómo los gorriones se entran todos, en bullanguero bando súbito, en la yedra, en la escuela.

Llueve. Es día de contemplaciones.”

Platero y yo. Juan Ramón Jiménez

2019-01-11T15:56:35+00:00 enero 10th, 2019|

LA ESTRELLA DEL AMOR

“Observad las estrellas. Si veis aparecer una nueva estrella será la señal del nacimiento de la luz en la Tierra”.

Así fue como cada uno de los tres reyes construyó una torre especial desde la cual podía observar las estrellas por la noche.
Un día el rey Gaspar se dirigió a la torre para contemplar la puesta del Sol. Por el camino se encontró con un niño que llevaba una flor blanca en la mano y le dijo: Te regalo la última flor que pude encontrar. El rey Gaspar se inclinó y le dio las gracias. Luego subieron juntos a la torre.
 Justo cuando salieron a la plataforma, empezó a ponerse el Sol y en los colores del cielo del anochecer ascendió una estrella radiante sobre el horizonte. 
¡Es la nueva estrella! -exclamó el rey Gaspar. 
Y luego pensó: de la misma forma que este niño me regaló una flor perfumada, voy a regalar incienso que llevará al cielo la fragancia de las flores como símbolo de paz en la Tierra. Bajó de la torre y se preparó para el viaje.

Hacía unas horas que el rey Melchor dormía cuando, poco antes de medianoche, le despertó una gran claridad. Entonces se abrió la puerta y un anciano se le acercó y le dijo estas palabras:
 Sol de Medianoche.
 Se levantó y subió con el anciano a la torre. Tras ascender por las escaleras oscuras, salieron al exterior y vieron el país entero iluminado a sus pies. Encima de ellos brillaba la estrella como el Sol en medio de la noche. 
¡Estrella de oro! -exclamó el rey Melchor –Te seguiré y regalaré oro como símbolo del amor del Sol en la Tierra. Luego bajó de la torre y se preparó para el viaje.

El rey Baltasar se despertó con el primer canto del gallo. Se asustó cuando vio que estaba claro como si fuera de día. ¿Tanto había dormido? ¿Acaso había dejado escapar la hora en la que la nueva estrella iba a aparecer en el cielo nocturno? 
Pero en el castillo reinaba el silencio. Nadie, excepto él, se había levantado. Con paso apresurado salió de su aposento para subir a la torre. Entonces, corriendo, chocó con un paje que justo llegaba para despertarle. El paje, al chocar, cayó al suelo y se hizo tanto daño que sangraba y no podía levantarse solo. El rey Baltasar lo recogió y lo entregó a dos ayudantes para que lo cuidaran. Después continuó su camino atravesando el patio que todas las mañanas cruzaba para subir a la torre. Pero hoy, por primera vez, se dio cuenta que había pisado continuamente un modesto arbusto que se encontraba a su paso. Triste, subió por las escaleras de la torre. Cuando llegó a lo alto, le alcanzó el rayo de la estrella de tal forma que cayó de rodillas. El rey Baltasar se acordó de su paje y bajó de la torre para ver qué tal estaba.
 Cuando cruzó el patio vio que el arbusto que había pisado estaba erguido y desprendía una fragancia maravillosa. En las partes donde el arbusto había quedado herido brotaba la resina, el bálsamo de la mirra. Entró con el bálsamo en el cuarto donde yacía el herido y le contó lo ocurrido con la estrella y también con la planta que había pisado distraídamente y que, iluminada por la luz de la estrella, justo allí donde se había lastimado, había dejado brotar el bálsamo, la resina de la mirra.
- Quiero untar mis heridas con la mirra– dijo el paje. El rey se la dio, y tras cubrir las heridas y los miembros doloridos con ella, el paje sintió de nuevo fluir la fuerza en él.
 Cuando el rey Baltasar presenció la recuperación del paje dijo: voy a regalar mirra como símbolo de buena voluntad en la Tierra. A continuación lo preparó todo para el viaje.

Los tres reyes magos se pusieron en camino. La luz de la estrella guiaba sus pasos.

Los tres reyes magos la estrella veían, siguiéndola iban con       gran alegría.

Allí donde brilla la gente se quiere, se ayuda y ofrece sus bienes.

La paz se hace en la Tierra.

Brillando en el cielo la luz de la estrella.

Adaptación del cuento de S. y P. Lienhard e I. Johanson

2019-01-05T22:11:35+00:00 diciembre 30th, 2018|

ARQUEOLOGIA

El passat dia 23 de novembre el grup de tercer cicle de primària varen visitar unes excavacions arqueològiques de la zona de Costitx i Sencelles com a part del període en català sobre els primers pobladors de Mallorca que han estat treballant. Es varen visitar les excavacions de navetes de Es Turassot a Costitx. Aquest poblat data dels anys 1600-1050 a. C. i és un dels poblats de navetes més ben conservat de Mallorca. Es va poder accedir a una de les navetes que ha estat recentment excavada i estudiada per veure de prop com estaven construïdes. La visita va continuar amb una aturada al santuari de Son Corró, també a Costitx. Aquest santuari data de l’any 500 aC. aproximadament i era un lloc de culte per a les poblacions properes on es feien probablement cerimònies relacionades amb la fertilitat de la terra. En aquest santuari es varen trobar els famosos caps de bou de Costitx que avui es conserven al Museu Arqueològic Nacional a Madrid. La visita va acabar al talaiot de Son Fred a Sencelles, que data del 900 aC. Es tracta d’un talaiot circular molt ben conservat del qual es pot visitar també l’interior. Allà tots plegats vàrem pintar de forma individual, bé el que ens suggeria imaginar aquest talaiot en el seu esplendor quan formava part d’una comunitat establerta en la zona o bé el que ens queda com a resta arqueològica.
Convidem a tota la comunitat a explorar i descobrir aquesta ruta arqueològica de Costitx-Sencelles. En podeu trobar tota la informació necessària per visitar els jaciments i totes les referències històriques a: http://rutaarqueologica.sencelles.cat/

2018-12-13T11:37:36+00:00 diciembre 13th, 2018|

SERVICIO A LA COMUNIDAD

En el comedor de la escuela las alumnas y los alumnos de Sa Llavor realizan un servicio a la comunidad ayudando a preparar el espacio donde se va a servir la comida. Ellos son los responsables de poner las mesas y de que los platos, vasos y cubiertos estén en su lugar correcto para que el servicio de comedor funcione con normalidad.
En la cocina las niñas y los niños preparan zumos y galletas. Estos alimentos sirven para acompañar la comida o de postre.

De esta manera aprendemos el valor del servicio a los demás.

2018-12-09T19:58:55+00:00 diciembre 5th, 2018|

GAMELÁN. MÚSICA MANDALA

La orquesta de gamelán indonesio de Sa Llavor, además de ser un tesoro cultural, representa un valioso y enriquecedor proceso para el aprendizaje musical y social.

La música de gamelán se crea e interpreta a partir de estructuras sencillas entretejidas que simbolizan y hacen audibles las leyes y ritmos del universo, correspondiéndose a los mandalas pictóricos y arquitectónicos, desarrollando formas sonoras simbólicas que estructuran el espacio y el tiempo de forma vibratoria.

En este universo concéntrico, el tiempo se hace música dentro de unos ciclos que son paralelos a los círculos espaciales, describiendo un retorno perpetuo a las fuentes y una vuelta a empezar, a semejanza de lo vivo.
En la escuela, el gamelán empieza a practicarse a partir de los 8 años, edad en la que se adquiere una madurez suficiente para comenzar a desarrollar la atención, presencia, perseverancia, paciencia y escucha que esta música requiere.

La orquesta está abierta a toda la comunidad a través de talleres, cursos y ensayos del grupo sekar sari, con más de 15 años de recorrido ofreciendo una oportunidad única de experimentar, sin necesidad de conocimientos musicales previos, esta exótica y bellísima música indonesia.

2018-11-29T15:07:49+00:00 noviembre 28th, 2018|

JUEGOS TRADICIONALES

El grupo de segundo ciclo de primaria está inmerso en la búsqueda, exposición y práctica de juegos populares y tradicionales. Tenemos la suerte de compartir estos juegos que ya practicaban nuestras abuelas y abuelos, madres y padres cuando eran niños. Además están representadas en la clase muchas partes del mundo y por tanto tenemos un gran acervo cultural.
Para que aún sea más significativo, están confeccionado un cuaderno con todos los juegos vistos. Será su legado y podrá ser consultado en la biblioteca por otras alumnas y alumnos en el futuro.

2018-11-26T00:30:57+00:00 noviembre 23rd, 2018|

THE LANTERN PRINCE

This week, our 1st and 2nd year students have been busy preparing for the Autumn festival. The trees are losing their leaves. The days are getting shorter and winter will soon be upon us.
In the true spirit of this wonderful festival, where we prepare to light our lanterns and walk into the night, as the world falls asleep; as part of our English lessons we have been listening to a wonderful story called The Lantern Prince from a collection of magical tales called So Many Fairies. It is a story about kindness, bravery and sacrifice, and we believe it reflects the true spirit of the season.
As we have enjoyed it so much, we wanted to share an abbreviated version with you today, and hope you can enjoy it over the days and weeks ahead, at home with your family.

The Lantern Prince
There was once upon a time a proud king who ruled over a large and bountiful kingdom at the foot of a tall mountain facing the sea. His castle was enduring and grand – cut of marble and granite and adorned with imported carpets and draperies. His queen was tall and beautiful and of equal grandness to her husband the king. They had a single child, a son, who was very different from his father and mother. He did everything expected of a Prince – he was thorough in his studies and training – he was obedient and polite – but what separated him from his parents and all the royals for that matter, was his kindness. He was kind – to everyone. This was very different from the standard behavior of the royals. Kings, Queens, Princes, Princesses, Dukes Duchesses and all other royals were certainly grand, certainly confident, certainly polite – but seldom kind. That was not considered a royal trait. The king and queen found their son’s kindness charming, and forgave it as the simple folly of a child. But as he got older and his kindness only grew, they began to be concerned. Then one day, when the prince was 12 years old, he went with the Queen on holiday to their manor by the sea. The road that led to the sea went through open fields where their grain was grown and their cattle grazed. It was also, however, where many of the field workers had their tiny huts – huts made of scraps of wood and brush – miserable places where people could barely escape the wet and the cold. There were places like this all around the kingdom, but none of them were ever seen by the royalty – and this was on purpose. You see, back then the royalty kept to themselves – the only other people they wished to see were well dressed and polite servants. They did not want to see sick and the poor. That would be beneath them. Now, since the Queen and the Prince were traveling a road where there were several of these miserable huts, a communication preceded them that instructed every one of the huts to be removed. The cows could stay, the fields of wheat could stay. Well dressed and healthy farm workers could stay but the poor, sick and miserable needed to be moved. So by the time the Queen and her son were coming along this road, all they could see was idyllic farmland and happy cows. But someone was overlooked. She was a farm worker who was very ill could not walk. She had made a bed for herself next to a large rock and covered her head with pine boughs cut from nearby trees. When soldiers came to clear out all the huts and the sick and the poor, no one noticed her under the pine boughs and she remained. When the soldiers cleared out, she came out from under her boughs and began to crawl to the road. When the Queen’s coach came by, both she and her son could see the wretched woman crawling along the road calling to the coach that she needed help. The Queen covered her son’s eyes and demanded that the woman be removed. The prince, however, interceded and begged of his mother that the woman be given some bread and fresh clothing. The queen sighed and said to her son, “You will one day be King – it is time you started behaving like one. We all have our place. And yours is not to bother with a person such as her.” The boy was obedient and bowed his head – but he did not agree with his mother. He felt that his place was without a doubt to help this woman. Days past and eventually they returned home. The boy could not stop thinking about the sick woman and one night he resolved to help her. He lit a small lantern and quietly stole to the kitchen to get bread and drink and then to the stables to get a horse. Then, lantern in hand, he headed out the castle gates and into the surrounding country. He found the right road and went through woods and open fields and then came to a large stone, and here the Prince heard someone shift and then a voice, “Leave me be, I’ve done nothing” The prince dismounted and walked to the voice. His lantern lit the stone and then the face of the woman below. She was lying on the ground. She had a desperate look and the Prince could see she was cold and hungry. His heart nearly broke at the sight. He took off his cloak and wrapped it round her. Then he placed the bread and drink before her. He knelt down and with his face close to hers he said, “I will come back. I will bring more food and firewood for a fire. I will…” but he didn’t know what else to say. She needed so much, he thought. But he stood and looked around, “Are there others?” She did not answer him as she started hungrily eating her bread – but she need not answer – he could tell there were others – many others in the darkness. He looked to the woman again. “I will leave this lantern. Light it tomorrow night and I will find you” Then he rode into the darkness and found his way home. But he did not sleep that night. Instead he worked out a plan where he could take bread and meat and blankets out of the castle at night and deliver it to the poor unnoticed. He made a choice not to let his parents or any other royal know. He believed that they would not understand and perhaps even stop him from doing it. He spent the following day doing what he always did, learning his lessons and practicing his skills and behaving in the way that royals did. But that night, he took his lantern and went back to the country to give away food and clothing and this time he took an extra lantern to leave with the poor. And this continued every night. He found the sick and poor and needy by the lanterns that guided him and every night he would return to the castle to get a few hours sleep before beginning his day as prince. He was successful in keeping his secret from the royals with the exception of his mother, the Queen. Though she did not know what he was doing, she knew he was involved in something strange. For one thing, she found a stash of handmade rag dolls and rudely made bits of embroidery and jewelry made of stones. She did not know it but these were gifts the poor had given to the Prince. She also heard her servants talking about a man who had been helping the poor. She learned that the man was called, the Lantern Prince – and she wondered, could it be her son? After a few years of this, the prince’s father – the king – died, and the Lantern Prince became King. His crowning was more grand and wide-reaching than any before him – measured not in pomp or fineries – but in love. The moment the crown rested on his head, there was a booming cheer that rang out “Hurrah for the Lantern King!” In that moment the Queen looked at her son and was changed. She saw the love the people had for their new King was more powerful than any army – than any vault of gold. She looked at her son, the King and bowed low. She was proud of her son, and honored to serve him. And the Lantern King was now able to show a new way to lead – one based not on strength and pride, but kindness and service. And then, one night when the Lantern King was awake in his bed marveling at all that had come to pass, he stood and went to the window. What he saw was a sea of little lantern lights covering the lands. Each represented a person who was no longer in need, but a person who was ready to serve. And there were so many lights – like stars overhead – each with their own brightness but all in the same sky.

2018-11-17T12:15:39+00:00 noviembre 16th, 2018|

HACIA LA NUEVA EDUCACIÓN

La verdadera meta de la educación es desarrollar el carácter y la individualidad del estudiante, su mente, su voluntad y el poder de su alma.

La educación es aquella que nos enseña que el objeto del conocimiento, es el servicio. Este “servicio”, es otro nombre del amor y la amistad, que constituye la verdadera esencia de la vida personal y social. El amor y la amistad traen consigo paz, nobleza y humildad, valores básicos de la vida, es lo que se conoce como Espiritualidad.

La Espiritualidad no es el nombre de unos pocos dogmas religiosos. Por lo tanto no hay lugar para hacer afirmaciones dogmáticas en la vida espiritual.

Una vez Huen Tsang le hizo una pregunta a Shil Badra, presidente de la Universidad de Nalanda: “¿Qué es el conocimiento?”, él contestó, “El Conocimiento es la comprensión de los principios o las leyes de la vida; y el mejor principio de la vida es compartir amistosamente con los demás lo que uno tiene”. La capacidad de compartir se conoce cómo Espiritualidad, sin la cual toda educación es un puro ejercicio de inutilidad.

Cómo dice Gentille, un gran pensador, “una escuela sin contenido espiritual es un absurdo”.

La educación moderna hace a los seres humanos espiritual y socialmente incompetentes; seres humanos que llegan a la vida con el solo propósito de ganar dinero y aplausos en esta tierra para su satisfacción personal, olvidando que la verdadera felicidad comienza solamente cuando uno sale de su pequeño ser- el ego- y busca su verdadero Ser.

Lo más importante de la educación es su relación con la vida, el conocimiento sin la acción es tan vacío cómo una sombra. “La educación no es un pergamino marchito sino el agua viviente del espíritu”.

La escuela debe ser un lugar de profesores y estudiantes que reflejan en sus estudios, en sus juegos y en sus vidas diarias la preciada virtud de la humanidad.

Hasta que nuestro conocimiento no nos permita embebernos de las cosas nobles de la vida, no ha servido para nada.

Al-Ghazali, un hombre sabio, dice en su libro Niño, “Conoce, hijo mío, que el conocimiento sin acción es una locura y que la acción más noble que hay es el servicio”.

La enfermedad principal de la educación de hoy en día, es que produce una separación entre el corazón y la cabeza. Pone su énfasis en el desarrollo de la cabeza y agudiza el intelecto. Pero más esencial es la liberación del corazón. Esto será una realidad cuando en la razón se despierte la simpatía por el pobre, el débil y el necesitado. El sacrificio crece en el corazón, entonces es necesario abrir el corazón.

El joven debería:
*ser sencillo, porque la sencillez es la fortaleza.
*aprender a cooperar con los demás y no dejar que las diferencias en creencias u opiniones impidan el camino de la solidaridad.
*aceptar el ideal de creatividad que mira la humanidad como un todo y el servicio como la finalidad de todo conocimiento.

Los profesores deben enseñar a los estudiantes en un espíritu de simpatía y amor, mezclando la información con la inspiración y el conocimiento con el amor.

Un ser humano puede pasar los exámenes universitarios y permanecer ignorante de las realidades de la vida. Puede haber leído cientos de libros y no ser más que un ser humano vulgar. Pero la verdadera educación puede hacerle verdaderamente culto; el alma de la cultura es la cortesía. La erudición puede ser soberbia; la cultura es humilde.

Los Rishis dijeron, Tamso ma Jyotirgamamaya ( “Llévame de las tinieblas a la luz”) Pero las tinieblas no pueden ser iluminadas en un solo día. Solamente una atmósfera apropiada puede ofrecernos lo esperado. Por esta razón en la escuela, el énfasis debe hacerse más en el ambiente que en las reglas, los libros de texto o los edificios.

El tierno corazón del niño debe ser tratado delicadamente. El niño es el centro de la vida creativa. Necesita abrirse como se abre una flor: dulcemente, con simpatía, no por la fuerza. No debe permitirse que un niño se convierta en un prisionero de una máquina de exámenes, ni debe dejarse que sea reñido ni despreciado.

El fruto más importante de la escolaridad es la completa liberación. Liberación de nuestros pequeños “egos” que nos llevan a esparcir toda nuestra intolerancia, terquedad y vanagloria. Si la educación no nos capacita para superarnos eficazmente sobre los niveles ordinarios de nuestros “egos” y elevarnos a mayores niveles de conciencia superiores a nuestra visión normal, no cumple plenamente sus verdaderos objetivos.

Es un hecho lamentable que la educación actual, que debería asegurar un crecimiento integral de la personalidad humana, provee una insuficiente y muy incompleta educación para la vida.

En este proceso la ubicación de la escuela juega un gran papel. La palabra alemana Kindergarten es muy significativa en su composición. Kinder significa niño y Garten jardín, indicando que toda escuela debería ubicarse en un amable lugar de la naturaleza.

Sin un cambio interior el ser humano no podrá por mucho tiempo conseguir un pleno desarrollo de su vida. Para cumplir con esa tarea vital e indispensable, la verdadera naturaleza de la educación tiene que ser transformada, de tal manera que pueda ofrecer a la sociedad, hombres y mujeres, que no sean solamente educados intelectualmente si no también emocionalmente.

Verdaderamente, la educación debe ser ofrecida y orientada espiritualmente, no con el objeto de pasar exámenes, conseguir calificaciones y diplomas o para buscar empleo, sino para enriquecer la moral, la ética y otras facultades y abrir nuevos horizontes para lograr el sueño de la realidad.

K.Sing, 1972
Conferencia dada en Manav Kendra (Instituto de la Unidad y Formación del ser humano).

2018-11-09T18:29:46+00:00 noviembre 8th, 2018|

JUEGOS, MÚSICA, CUENTOS DE HADAS

La infancia es una etapa en la que instintivamente el cuerpo sabe qué necesita para su sano desarrollo. Las niñas y los niños sanos quieren jugar desde el amanecer hasta el anochecer. Su juego brota de lo más profundo de su ser. Nadie tiene que enseñarles cómo jugar.

Durante la infancia se comienza a desarrollar en el ser humano la imaginación a través del juego. En esta época con la exploración del mundo imaginativo y la fantasía el ser humano recibe la mejor preparación para cualquier aspecto de su vida posterior. Con el juego se fomenta el desarrollo intelectual sin tener que hacer ningún esfuerzo consciente.

Es beneficioso para su sano desarrollo que las niñas y los niños se nutran del juego que brota de su vida interior y se evite sobrecargarles con el conocimiento de hechos y contenido abstracto antes de la etapa de educación primaria.

Es beneficioso que su vida esté llena de fantasía, juego, canciones, música viva y cuentos de hadas que potencien su imaginación.

Una niña o un niño que juega, será en el futuro un adulto capaz de conectar con sus propias posibilidades, desarrollarse y transformar su entorno de forma consciente a través de su capacidad creadora.

2018-11-04T17:14:22+00:00 octubre 31st, 2018|