Cristina Pescali,
Maestra de Educación Primaria
“A través de las imágenes de las fábulas, el niño recibe alimento para el alma y el corazón.”
Las fábulas llegan como un suave susurro que invita a escuchar y a imaginar. Durante varias semanas, los niños y las niñas han sido acompañados por relatos llenos de animales y gestos humanos. Estas historias ofrecen imágenes sencillas y profundas que hablan directamente al sentir del niño, respetando su mundo interior y su momento evolutivo. A partir de las fábulas, hemos trabajado el arte de la palabra y la pintura con acuarela, creando un espacio donde la narración, el color y la emoción se entrelazan de manera natural.
La escucha de las fábulas creó un ambiente de calma, recogimiento y confianza. A través del arte de la palabra —versos, ritmo y repetición— los niños pudieron saborear el lenguaje, hacerlo propio y dejar que las imágenes resonaran en su interior. Con la acuarela, esas imágenes se transformaron en color: pinceladas suaves, encuentros entre tonos, formas que nacen sin prisa desde la alegría por crear.