Cristina Pescali,
Maestra de Educación Primaria
Bajo su copa dorada,
el árbol guarda secretos y sueños.Sus hojas se sueltan despacito,
bailando con el viento.Cuando tocan el suelo,
se transforman en semillas
que descansan tranquilas,
arropadas por el suave silencio del otoño.
A través de la técnica de acuarela sobre mojado, las niñas y los niños de primer ciclo se han sumergido en los colores del otoño.
Durante las semanas anteriores habíamos explorado los colores primarios y los matices que surgen de su encuentro; ahora, hemos dado un paso más allá para recrear el ambiente otoñal, lleno de calidez, luz y movimiento.
Hemos trabajado con los tonos amarillo limón, amarillo dorado, rojo bermellón y rojo carmín, descubriendo cómo dialogan entre sí y qué sensaciones despiertan.
Con primero de primaria nos centramos en la exploración libre del color y sus mezclas, mientras
que con segundo de primaria profundizamos en la forma, representando un árbol de otoño y las hojas que danzan al caer.
La experiencia fue profundamente hermosa.
Cada sesión comenzó con la lectura de una historia o poema que preparó al alma para la pintura, invitando a las niñas y los niños a conectar con la esencia del color y el sentir del otoño.
El silencio, la observación y la entrega se hicieron presentes.
Surgieron comentarios llenos de sensibilidad, que mostraron la vivencia interior del proceso creativo:
“He sentido que el bosque me abrazaba.”
“He sentido el viento que movía las hojas.”
Estas palabras reflejan el vínculo entre el arte y la emoción, entre el color y la naturaleza interior de cada niño.
Las imágenes hablan por sí mismas: la luz, la fluidez y la armonía de los tonos dan testimonio del asombro y la conexión profunda que brotaron en este encuentro con el otoño.
Inmensa gratitud al acompañar estos procesos y presenciar cómo los niños descubren el mundo, y a sí mismos, a través del color.