LA TRAVESÍA

A lo largo de la historia, en muchas culturas y tradiciones de los lugares más dispares del mundo se realizan ritos de iniciación a los jóvenes. Es una forma simbólica de dar el primer paso hacia la vida adulta, experimentar la separación y empezar a transformarse en un individuo con una identidad propia, expresando la esencia única de cada ser.

Así lo han hecho también los alumnos y alumnas de sexto curso de Sa Llavor, realizando la travesía que pone fin a su paso por la educación primaria.

Durante tres días, han caminado desde Son Macip hasta el Castillo de Alaró, llevando sobre sus espaldas el peso de todo lo que necesitan. Han dormido bajo las estrellas, han compartido, han cocinado, han sufrido y han reído, han encontrado fuentes, han visto paisajes increíbles, han atravesado nubes, han sentido el cansancio y la fortaleza y han llegado a la meta.

2021-06-21T09:49:53+00:00 junio 21st, 2021|

HACIENDO CREMA DE CALÉNDULA

Las caléndulas que recogieron las niñas y los niños este comienzo de primavera en el bosque han sido muy bien aprovechadas. Además del aceite, este mes elaboraron una crema de caléndula con cera de abeja.

Para prepararla, cogieron cuatro proporciones de aceite de caléndula por una porción de cera de abeja virgen. Se calentaron por separado al baño maría hasta conseguir que la cera se licuase. Después se vertió el aceite con cuidado al recipiente de la cera. Por último, se rellenaron los pequeños recipientes para la crema con la mezcla.

Esta crema tiene las mismas propiedades que el aceite de caléndula, pero, al estar elaborada con cera de abeja, no sólo tiene un gran poder hidratante sino que además, contiene propóleos, un antibiótico natural que sintetizan las abejas a partir de cera y resina de coníferas.

Se aprovechó para contar a las niñas y los niños más cosas sobre las abejas: cómo segregan la cera con unas glándulas que tienen en el abdomen, cómo polinizan las flores, qué es la miel, la diferencia entre un panal de avispa y uno de abeja, quiénes son los zánganos, las obreras y la reina en una colmena… Y así se acercaron más a estos insectos que hoy en día están amenazados y que son esenciales para la supervivencia de todo el ecosistema.

2021-05-28T08:38:19+00:00 mayo 28th, 2021|

PAU ROIG: EL PROYECTO BOSQUE

Cuando descubrí el libro de Fukuoka Sembrando en el desierto entendí que tenía que desaprender todo lo que hasta la fecha sabía sobre la tierra y su manejo. Vengo de una familia de payeses y me inicié en la agricultura tradicional, luego trabajé de jardinero en chalets de grandes pretensiones donde lo más importante era tener flores y césped verde en verano aunque estuviéramos a 40 grados e hiciera dos meses que no llovía.

La vida que hay en el subsuelo y cómo ésta se manifiesta en la superficie es lo que ahora ocupa mi interés. El hombre tiende a simplificar las cosas. Cuando vemos un bosque sólo vemos los árboles, pero un bosque es mucho más que eso. Bajo la capa de tierra existe todo un mundo: virus, bacterias, hongos… Un mundo que mantiene una relación simbiótica con el bosque y gracias al cual éste sobrevive.

Los hongos que habitan bajo la superficie de la tierra comunican todos los árboles entre sí, permitiendo que las raíces accedan a agua y nutrientes, aun en época de sequía, como en una especie de red invisible a nuestros ojos pero vital para la subsistencia del bosque.

La agricultura tradicional ataca todo este ecosistema invisible a los ojos. El terreno donde Sa Llavor ha proyectado el Bosque es poco más que un terreno yermo, sobre pastado por las ovejas y en el que los arados han destruido toda esta riqueza microbiológica. Me interesó formar parte de este proyecto para poder aplicar todos los años de lectura y formación en la agricultura regenerativa e intentar que la vida volviera a este pedazo de tierra casi desértica.

El campo hoy en día es una industria, las plantas sobreviven porque se las alimenta artificialmente con abonos y fertilizantes. Fukuoka tuvo varios aprendices a su cargo. Él los alimentaba con un cuenco de arroz y les decía que salieran a buscar las hierbas para completar el plato. En realidad todo está ahí afuera, lo que tenemos que hacer es entrenar nuestra vista y cambiar la perspectiva con la que interpretamos la naturaleza.

2021-05-28T08:27:13+00:00 mayo 28th, 2021|

JOANA CASTELL: EL PROYECTO BOSQUE

Recuerdo que cuando estaba en Barcelona en la universidad, al regresar a casa por las vacaciones de verano, año tras año, mi padre me hacía siempre la misma pregunta: ¿pero tú qué estudias? Lo tenía muy despistado al pobre: empecé Filología pero me di cuenta de que lo que me interesaba era el marco histórico de los libros así que me pasé a Historia, pero ahí descubrí que lo más importante para mí era entender la organización social y cultural de cada época por lo que acabé Antropología. Cuando me tocaba trabajar tuve una crisis, lógico, entonces me acordé que de pequeña quería dirigir películas así que me escapé dos años a Cuba a estudiar cine (aún no entiendo cómo convencí a mi padre de ello) y luego, al regresar, todavía quise meterme en un máster de documental. Por aquel entonces en mi casa ya habían tirado la toalla, yo ya trabajaba escribiendo guiones en IB3 tv así que dejaron de preguntar porque con lo poco que ganaba ya me mantenía sola. La mayor parte de lo que he trabajado ha sido en el Teatro donde he pasado por muchos roles: he producido, he sido ayudante de dirección, he escrito, he dirigido, he actuado, ¡he llegado a hacer hasta un vestuario sin saber realmente coser!… Para un trabajo en equipo como el del teatro resulta muy útil haber “vivido” el trabajo de tus compañero/as.

Cuando Gloria me pidió que escribiera una reseña sobre mí para la newsletter me entró un ataque de pudor: “habla sobre lo que te motiva”, me dijo. Así es que pensando en todo lo hecho me di cuenta del por qué de tanto periplo, lo que me motiva es aprender. Por ejemplo, siempre me ha costado dar mi opinión en público así que decidí participar en debates en la radio y para mis eternos problemas de equilibrio, estoy aprendiendo a controlarlos a través de la danza. A veces me río sola cuando me encuentro bailando rodeada de mujeres de veinteañeras y pienso: ¿qué hago aquí a mis cuarenta y ocho, dando vueltas y tropezando con mis propios pies? Pero luego miro a una de mis maestras, que con sesenta años se mueve de una manera increíblemente fluida y confiada, y entonces todo cobra sentido. Me atrae todo lo que me cuesta y todo lo que no sé hacer, paradójicamente ese límite me da mucha libertad y amplitud mental.

Este curso he empezado a colaborar junto con Pau en el Proyecto Bosque y estoy disfrutando acompañando a los niños/as de la escuela en la transformación de este espacio bastante yermo en un futuro bosque. Para ello va a hacer falta tiempo, dedicación, paciencia y fe, pero es un camino que va a estar repleto de aprendizaje en compañía, así que no imagino un mejor plan.

Después de esto, lo próximo que tengo pensado hacer es matricularme en primaria en Sa Llavor, porque para infantil, ya me veo un poco mayorcita.

2021-05-27T13:51:24+00:00 mayo 27th, 2021|

DEL INDIVIDUALISMO A LA COLECTIVIDAD

El espacio del bosque es también un tiempo donde aprender a compartir. Desde principios de curso, las niñas y los niños empezaron a construir cabañas en el bosque y, con la primavera, han empezado a hacer pequeños huertos de manera espontánea sembrando semillas que llevaban de casa: ajo, semillas de manzana, cebollas, …. Aprovechando estas ganas de cultivar, durante el Proyecto Bosque se ha ideado un espacio de huerto y jardín compartido donde todos puedan hacer crecer desde semillas llevadas de casa a pequeñas plantas. La idea es que pasen de este concepto más privado a lo comunitario y compartido. Así, durante la última jornada, se sembró borraja, Caléndula Oficialis y semillas de calabaza. La idea no es tener un huerto de donde sacar verduras comestibles sino un lugar donde aprender a cuidar de las plantas que servirán más tarde como materia orgánica para enriquecer la tierra, donde puedan trabajar de manera cooperativa y generar un hábito entre ellos para aprender a gestionar el uso comunitario del espacio.

2021-04-27T11:33:24+00:00 abril 27th, 2021|

MACERANDO ACEITE DE CALÉNDULA SILVESTRE

Dentro del área de las ciencias naturales, los alumnos de Segundo y Tercer Ciclo de la escuela han participado en una actividad del Proyecto Bosque donde han tenido que hacer de auténticos alquimistas de la naturaleza. Primero han recolectado las flores amarillas de Calendula arvensis, Caléndula silvestre, que han empezado a florecer tapizando el bosque. Las han puesto todas en sus tarros de cristal y, a continuación, han vertido el aceite ecológico que habían traído de casa – aceite de oliva, aceite de sésamo, aceite de jojoba, aceite de avellanas, … -. A continuación han sacudido el tarro arriba y abajo macerando bien la mezcla.
Una vez en casa, las niñas y los niños deberán dejar el bote en el alféizar de la ventana, lejos del sol directo, y cada día darle una vuelta, dejándolo alternativamente con la tapa hacia arriba o con la tapa hacia abajo, para que todas las flores se impregnen de aceite. Al cabo de cuarenta días ya podrán colar su contenido, tirar las flores y guardar el aceite en un lugar protegido de la luz.
El aceite de Caléndula, nos ha contado Pau, tiene muchas propiedades beneficiosas para la piel, ayuda a curar quemaduras, heridas, es cicatrizante, hidratante, calmante y suavizante.

2021-03-26T09:06:11+00:00 marzo 22nd, 2021|

HISTORIA DE UNA BALA DE PAJA

El viernes, durante la Fiesta del Almendro en Flor, una gran bala redonda de hierbas de pradera nos esperaba en el bosque. Los niños y las niñas la hicieron rodar por el campo hasta la zona más baja del terreno y descubrieron lo divertido que era empujarla, trepar por ella y mantener el equilibrio mientras la bala avanzaba. Luego la desarrollaron creando un camino amarillo de hierbas secas que usaron para revolcarse y arrojarse paja entre sí. Este camino de pasto seco, que estará protegido con una valla, enriquecerá la tierra del bosque. Y de las semillas que contiene, nacerán hierbas y flores. Con las lluvias, la paja se descompondrá aportando materia orgánica a la tierra, futuro alimento para el bosque.
Si llueve lo suficiente, durante esta primavera y el año siguiente podrían nacer distintos tipos de cereales (centeno, trigo, cebada) y flores como caléndula, margaritas o mostaza.

2021-02-25T09:54:54+00:00 febrero 23rd, 2021|

EL TIEMPO CIRCULAR

“Las hojas bailaban verdes, centelleantes. Sentí que esto era el verdadero paraíso sobre la tierra. Todo lo que me había poseído, todas las agonías, desaparecieron como sueños e ilusiones y algo que se podría denominar la verdadera naturaleza se reveló ante mí.” Masanobu Fukuoka, promotor de la agricultura natural.

Si nos preguntaran sobre el tiempo diríamos que pasa demasiado rápido, que a menudo sentimos el estrés de ver cómo se nos escapa, como, al llegar al final del día, no hemos logrado hacer todo lo que habíamos planificado.
Esto no ha sido siempre así. En las sociedades antiguas, básicamente agrícolas, concebían el tiempo como una repetición constante, como el retorno circular de lo que ya había ocurrido anteriormente. El pasado volvía y el futuro, en cierta medida, era conocido. De ahí la importancia del conocimiento de las abuelas y los abuelos para aconsejar en la toma de decisiones. Eran sociedades que tenían una fuerte conexión con la naturaleza. La sucesión de los ciclos naturales, que se repiten incesantemente, marcaban un ritmo invariable e inalterable. No había posibilidad de acelerar el tiempo, ni de exprimirlo, ni de ahorrarlo. Las mujeres y los hombres, al igual que la naturaleza, estaban al servicio de las condiciones atmosféricas, de las estaciones del año y los ciclos lunares. Había un tiempo de trabajo duro y constante y un tiempo de descanso y vida social.
Al trabajar la tierra, plantar un huerto, hacer crecer un bosque, huimos del tiempo lineal, sincronizado y también escaso de la vida cotidiana para experimentar con los ciclos, comprender las pautas de la repetición y sumergirnos en otra concepción temporal.
El bosque nos invita a bailar al ritmo de la naturaleza, que es un ritmo paciente e hipnótico, como el de los derviches giratorios. Esto nos permite relajarnos y vivir más el presente.
Aprender, pero también desaprender.
Hacer, pero también deshacer.
Diluirse y expandirse, entender que ya no somos una parte, sino un todo coherente y orgánico con el entorno.
Y que en realidad no estamos sembrando semillas para hacer crecer plantas sino para hacernos crecer a nosotros mismos.

2020-03-02T13:52:46+00:00 marzo 2nd, 2020|

MU O EL NO HACER NADA

Masanobu Fukukoa es un campesino japonés, poeta, intelectual, filósofo, revolucionario y, sobre todo, sabio. Lleva setenta años cerca de la naturaleza preguntándole quienes somos y quienes debemos ser en el futuro. Es el creador de la agricultura natural y de las “nendo dago”, las bolitas de arcilla que aprendimos a hacer en el taller de semillas durante la Fiesta del Almendro, con las que quiere convertir desiertos en bosques.

La idea que sigue Masanobu es simple: no hay nada que exista en este mundo, por lo tanto sigue la filosofía del NADA MU, o del no hacer nada. Según él ni siquiera el conocimiento es útil. “Si utilizas el pensamiento para separar el rojo del negro, has aprendido a separar el rojo del negro, pero nada sobre el rojo o el negro.” Así que lo único que hay que hacer con uno mismo para “reverdecer” es simple: semillas y arcilla. Y lo mismo con la tierra. El hombre moderno, para obtener comida y agua, intenta controlar la tierra y en este controlar es cuando se produce la destrucción. El ser humano cree que conoce la naturaleza pero lo único que ha hecho es dividirla. El problema se resuelve mirando el todo. Cuando se destruye la vegetación, se reduce el oxígeno y el oxígeno es lo que nos permite cantar y estar felices. La mejor manera de recuperar la alegría es tirar bolitas de arcilla. Al hacer una bolita de arcilla, según Masanobu, lo que metes dentro no es sólo una semilla sino tu alma, y al lanzarla, no es solo tu mano sino la mano de un Dios.

Así que el viernes, en el bosque, no sólo nos disfrazamos de Dioses. Fuimos Dioses.

2020-03-02T13:47:07+00:00 marzo 2nd, 2020|

LA FIESTA DEL ALMENDRO EN FLOR

«Que caigan las hojas secas,
que nazcan las flores blancas… «
José Hierro

El viernes 21 de febrero tendrá lugar la ya tradicional Fiesta del Almendro en Flor. Celebraremos que, durante estas fechas, los campos se visten de fiesta y los almendros se embellecen con sus mejores galas pintando el paisaje de un blanco luminoso.

Este año tenemos, además, otro buen motivo para celebrar en comunidad: entre todos haremos que el bosque sea realmente un bosque.

Por eso la temática de disfraces de este año será el bosque y los seres que lo habitan, y cada ciclo irá vestido con un tema relacionado:

Infantil: duendes, hadas y seres mágicos del bosque
Primer Ciclo: enanitos del bosque
Segundo Ciclo: animales del bosque
Tercer Ciclo: Dioses del Olimpo

Recomendaciones:
-Los disfraces se realizan en casa, no se trata de comprarlos sino de dedicar un tiempo conjunto a confeccionarlos.
-Deben ser sencillos y cómodos, ya que caminaremos como cada viernes a pie desde la escuela y deben permitir la libertad del juego en el exterior.
-También hay que tener en cuenta que a las 8.30h todavía hace frío.

Horario:

8:30h: Encuentro del alumnado en la escuela. Desde allí irán caminando hasta el bosque.
Llevar: desayuno, agua, zapatos adecuados para caminar, muda completa de repuesto (calcetines incluidos).

12h: Encuentro de familias en el bosque. Os invitamos a venir disfrazados para compartir este momento en comunidad.
Talleres familiares:
_Dibujo del natural: ¿como te imaginas el bosque?
_Taller de semillas
Llevar: herramientas de jardinería, semillas, comida para compartir que cumpla con los principios de la escuela.

13:30h: Comida compartida
Las familias que no os quedáis a comer, podéis recoger vuestras hijas e hijos en el bosque a esta hora.

Ubicación aquí>

2020-02-12T17:23:27+00:00 febrero 12th, 2020|