Víctor Mardaras
Educación Primaria y Secundaria
“El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana” — Federico García Lorca
“El corazón de la pedagogía es que la educación es un arte”
Desde el comienzo de su andadura, Sa Llavor ha otorgado una gran importancia al teatro como herramienta educativa, artística y humana. A lo largo de los años, se han llevado a escena adaptaciones de grandes obras de la literatura clásica universal, acercando al alumnado y a las familias a relatos y autores fundamentales de nuestra cultura. Textos como La Odisea, el Ramayana, cuentos de la mitología hindu, celta y nórdica, obras de William Shakespeare, Oscar Wilde, Johann Wolfgang von Goethe o como en este año, La vida es sueño de Calderón de la Barca, han servido de inspiración para proyectos escénicos que al ser desarrollados internamente se vivencian como poderosos símbolos de la sabiduría humana.
El teatro tiene sus orígenes en las antiguas celebraciones colectivas de la Grecia clásica, donde la comunidad se reunía para vivenciar a través de la palabra hablada las imágenes de los Misterios y las voces del Destino.
Desde entonces, el hecho teatral ha evolucionado en relación a su función y estilo, manteniendo su parte social, basada en la colaboración y la comunicación. Esta dimensión colectiva sigue siendo hoy uno de sus mayores valores pedagógicos, así como una forma de transmisión de belleza y verdad artística. Cuando niños y jóvenes de distintas edades trabajan juntos en la creación de una obra teatral, se genera un espacio de aprendizaje mutuo en el que cada participante aporta sus capacidades, experiencias e ideas.
La cooperación se convierte en una necesidad real: una representación sólo es posible cuando todos los miembros del grupo trabajan en una misma dirección. El alumnado aprende a asumir responsabilidades, a respetar los tiempos y tareas de los demás y a comprender que el éxito colectivo depende de la contribución individual de cada persona.
La construcción de una obra implica imaginar personajes, resolver problemas escénicos, adaptar textos, diseñar espacios y encontrar formas originales de expresión. El teatro invita a explorar múltiples lenguajes —la palabra, el cuerpo, la música, la imagen— y ofrece oportunidades para que cada alumno descubra y desarrolle sus talentos. La creación colectiva fomenta además la capacidad de transformar ideas individuales en propuestas compartidas, fortaleciendo el sentido de pertenencia al grupo.
Otro aspecto fundamental es la escucha. En el proceso teatral, escuchar no significa únicamente atender a las palabras de los demás, sino también comprender y respetar puntos de vista diferentes y estar abierto a la construcción conjunta del conocimiento. La escucha es la base de la co -creación, entendida como la capacidad de elaborar algo nuevo a partir de las aportaciones de todos. Este aprendizaje resulta especialmente valioso para cultivar el diálogo, la colaboración y la construcción de proyectos comunes.
Por todo ello, el proceso de creación teatral compartido constituye una experiencia educativa de extraordinario valor. En él convergen tradición, aprendizaje, arte y convivencia. Siguiendo el legado de las grandes obras de la literatura universal y del propio origen comunitario del teatro, la escuela encuentra en esta práctica una herramienta privilegiada para cultivar y fortalecer las cualidades humanas.