Angélica María Figueroa Diaz
Educación Primaria y Secundaria
«La música… el ideal de todo lo artístico es todo forma y contenido, y no reclama ningún otro contenido que el que ya viene dado dentro de su propio elemento» — Goethe
El proceso artístico musical en la escuela busca acompañar a las niñas y los niños en su propio proceso evolutivo, lo cual por un lado implica, al verles y observarles en qué momento se encuentran, proveerles de las experiencias artísticas que alimentarán aquello que cada una y cada uno trae consigo ayudándole a compartirlo, vertiendo su especialidad dentro del proceso mismo, y por otro lado, aportándoles la oportunidad de crecer como seres sociales que comparten desafíos, frustraciones, esfuerzos. Donde crean experiencias profundas con la belleza, cuando reconocen y se reconocen a sí mismas y a sí mismos en estas experiencias. Esto les llevará inevitablemente a buscar el bien hacer, a esforzarse por ser y dar lo mejor de sí cada vez. La repetición, la superación y el dominio del sonido les crea un contexto donde se ven en todas sus posibilidades.
Para mí como maestra, no deja de sorprenderme cómo cada vez, una experiencia musical es independiente y única, el dominio puede ser una ilusión, sin embargo trabajamos para ello, aunque la experiencia musical siempre es libre e independiente, pero podrá sorprendernos y regalarnos una satisfacción que perdura en el tiempo y que además conforma al individuo del futuro.
La experiencia de estudiar un instrumento musical, de tocar en grupo, de cantar y unir el sonido para crear un sonido nuevo siempre será una experiencia desafiante, que requiere concentrar la atención, estar muy presente, superar frustraciones y comprometerse, consigo misma, con el entorno y con un ideal que se crea al ir sumando experiencias musicales bellas y cuidadas.
En la escuela buscamos ir cada vez un poco más allá, explorar hacia sonidos y músicas que muestran otros mundos, otras culturas y otras realidades. Para sembrar el deseo por conocer, por investigar, para atreverse a levantar las capas y sobre todo no conformarse solo con las buenas experiencias, sino ir a por las experiencias extraordinarias.
«…El mundo de los sonidos musicales habla a lo más íntimo del ser humano…» — Rudolf Steiner