Gloria Pérez Gimeno
Educación Primaria y Secundaria

“La lectura es para la mente lo que el ejercicio físico es para el cuerpo”

Esta cita de Joseph Addison1 nos recuerda que, así como la actividad física nos proporciona bienestar biológico, el alma se deleita y crece a través de las imágenes de un buen relato.

Este verano, invitamos a las familias a crear un “rincón de lectura”, quizá al aire libre, transformando una manta bajo un árbol o un rincón de la terraza en un espacio especial de encuentro. La actividad no debe ser entendida como una tarea escolar, sino como el lugar de cultivo de la escucha y la observación, para permitir que las historias fluyan al ritmo pausado de las vacaciones.

La experiencia puede ser reveladora: al alejar las pantallas y abrazar el papel, los niños pueden reencontrarse con la capacidad de ensoñar. Sumergirse en un libro, es disfrutar de un proceso de atención y presencia, donde la palabra escrita se convierte en fuente de inspiración vital. Esta vivencia nos invita a reflexionar sobre la lectura no como una obligación académica, sino como un puente hacia la belleza y la libertad interior.

El verano nos dirige con su plenitud luminosa hacia nuestro ser, desde el silencio, a través de las palabras de un buen libro. m

1) Addison, J. (2018). Ensayos de The Spectator (J. C. Santoyo, Trad.). Editorial Cátedra. (Obra original publicada en 1711).

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